Preguntale
Pregúntale a la luna por qué no alumbra tu paso,
pregúntale a las estrellas por qué no alcanzas a verlas,
pregúntale al viento iracundo, con un susurro de impotencia
cómo va a hacer llegar tu tenue voz a su débil conciencia.
Pregúntale a la noche por qué deja paso al sol,
pregúntale al sol por qué se va todos los días
deshaciendo lo que, quizás hoy, fuera alegría
que se desvanece pronto entre mis pliegues de razón.
Pregúntale al océano por qué no se reflejan
en sus aguas de plata tus sueños más profundos,
por qué la tempestad desvanece el momento
en el que ves juntarse tus labios y los suyos.
Pregúntale a los lobos que desgarran tu alma
dejando el esqueleto de tu espíritu dormido
por qué cuando mastican tus vanas esperanzas
sonríen cual tirano que hostiga a un desvalido.
Pregúntale a los días por qué pasan en balde,
pregúntale a las horas donde se esconderán
el día que la beses y quieras detenerlas
convirtiendo un segundo un una eternidad.
Pregunta al infinito a que vienen los versos
Que van al horizonte para poder morir,
Buscándola tan torpes que no van a encontrarla
A menos que los guíes, en esta ciudad gris.

